martes, 26 de noviembre de 2019

MODA COMO INSTRUMENTO

El fenómeno de la moda puede entenderse como un instrumento de los sistemas de poder mediante el que se instala, a través de las lógicas del consumo, una estrategia de control y ordenamiento social que de manera contradictoria, permite acciones estéticas que se rebelan en contra de dinámicas comerciales y las instituciones que sostienen, clasifican, valoran y controlan. Esto le permite situarse como expresión cultural en el tiempo acelerado de la secularización máxima e intentar transformar la realidad, para lograr condiciones de bienestar que ni lo propiamente moderno ni lo específicamente posmoderno pudieron lograr (Lipovetsky, Gilles. Los tiempos hipermodernos. Barcelona, Anagrama, 2006). Esta posibilidad y necesidad subversiva de la moda, surge como producto de la imposibilidad de creación de un paradigma diferente que reemplace su función alienante en la modernidad y que no se limite, como las propuestas ingenuas de la posmodernidad, a declarar su muerte y a llorar por ella.
La moda cuando actúa de forma independiente, en tanto posibilidad creativa de transformar la cultura, puede ser entendida como una manera o modo narrativo estético que produce situaciones y propician un juego colectivo del que se desprenden formas de circulación diferentes a las establecidas por la sociedad del espectáculo y del consumo. La moda es entonces una experiencia cotidiana en la que las personas hacen declaraciones socioculturales y crean diálogos a partir de juicios estéticos, esto es, del gusto

GUSTO DE MODA

El gusto proviene como concepto, del verbo de raíz latina “sapere”, que significa tener la capacidad de comprender y diferenciar lo bueno de lo malo en las experiencias de los hombres. Dicho de otro modo. A través del gusto los seres humanos conocen y juzgan aquello que perciben. El concepto también se relaciona con el término en español “saber” aplicado al sabor y al saber. Esto relacionado directamente con la capacidad gustativa. Por lo tanto, se convierte en un factor determinante del diseño y de la moda como soporte crítico estético de conocimiento. 
En un recorrido histórico reflexivo pueden ubicarse los planteamientos centrales en cuanto al gusto estético a finales del siglo XVIII y principios del XIX. En estos periodos algunos pensadores se preguntaban si éste era una facultad o una capacidad, es decir, si el gusto era connatural al ser humano o más bien dependía de condiciones culturales.

MODA EN TANTO MANIFESTACION DE LA CULTURA


La experiencia de la moda, en tanto manifestación de la cultura, puede entenderse como el trabajo de diseño de un individuo y como una construcción colectiva en la que desde la relación diseñador, productor, usuario, intérprete, crítico, detractor, se configura la producción de moda final, es decir, la tendencia, la circulación mediática, el fenómeno de consumo y finalmente, la afectación cultural. De lo anterior se desprende un presupuesto que permite una mayor comprensión de este texto: la moda es una vivencia que se funda en la diferencia y en la percepción intersubjetiva de gustos, en propuestas estéticas temporales, efímeras y cambiantes.