El gusto proviene como concepto, del verbo de raíz latina “sapere”, que significa tener la capacidad de comprender y diferenciar lo bueno de lo malo en las experiencias de los hombres. Dicho de otro modo. A través del gusto los seres humanos conocen y juzgan aquello que perciben. El concepto también se relaciona con el término en español “saber” aplicado al sabor y al saber. Esto relacionado directamente con la capacidad gustativa. Por lo tanto, se convierte en un factor determinante del diseño y de la moda como soporte crítico estético de conocimiento.
En un recorrido histórico reflexivo pueden ubicarse los planteamientos centrales en cuanto al gusto estético a finales del siglo XVIII y principios del XIX. En estos periodos algunos pensadores se preguntaban si éste era una facultad o una capacidad, es decir, si el gusto era connatural al ser humano o más bien dependía de condiciones culturales.

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